El Poder del Espíritu Santo
Mensaje Pastor José Gándara Abril 11-2008
Hay un hombre llamado David Huxley que ha puesto un récord mundial en la extraña categoría de halar aviones con su poder o fuerza. Su último récord en 1997 fue mover un avión Jumbo Jet 747 amarrado de las ruedas delanteras con una cadena y moverlo una distancia de 100 metros en dos minutos. Cuando leí este artículo en la prensa me vino a la mente la idea de la iglesia como el avión 747. Muchas veces los más activos miembros de la iglesia son como David Huxley, halando con sus fuerzas combinadas la institución de la iglesia unos cuantos pasos adelante. La mejor forma no obstante de mover la iglesia es orar para que como el poderoso motor mueve al jet a cientos de millas por horas a gran distancia. Ese motor que mueve a la iglesia muy alto y a ciento de millas es el poder del Espíritu Santo. Aunque es de alabar el trabajo de los fieles hermanos, no es hasta que el espíritu Santo entra en acción que hay un verdadero poder para llevar el mensaje del Evangelio a las personas en nuestro medio.
La promesa del Espíritu Santo a la Iglesia. Hechos 1:4-8: Y estando juntos, les mando —No se alejen de Jerusalén, sino esperen la promesa del Padre, de la cual les he hablado: 5 Juan bautizó con agua, pero dentro de pocos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo. 6 Entonces los que estaban reunidos con él le preguntaron: —Señor, ¿es ahora cuando vas a restablecer el reino a Israel? 7 —No les toca a ustedes conocer la hora ni el momento determinados por la autoridad misma del Padre —les contestó Jesús—. 8 Pero cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.
Días después se cumple la promesa. Hechos 2:1-13- 1 Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar.2 De repente, vino del cielo un ruido como el de una violenta ráfaga de viento y llenó toda la casa donde estaban reunidos.3 Se les aparecieron entonces unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos.4 Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en diferentes lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse. 5 Estaban de visita en Jerusalén judíos piadosos, procedentes de todas las naciones de la tierra.6 Al oír aquel bullicio, se agolparon y quedaron todos pasmados porque cada uno los escuchaba hablar en su propio idioma.7 Desconcertados y maravillados, decían: «¿No son galileos todos estos que están hablando?8 ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye hablar en su lengua materna?9 Partos, medos y elamitas; habitantes de Mesopotamia, de Judea y de Capadocia, del Ponto y de Asia,10 de Frigia y de Panfilia, de Egipto y de las regiones de Libia cercanas a Cirene; visitantes llegados de Roma;11 judíos y prosélitos; cretenses y árabes: ¡todos por igual los oímos proclamar en nuestra propia lengua las maravillas de Dios!» 12 Desconcertados y perplejos, se preguntaban: «¿Qué quiere decir esto?»13 Otros se burlaban y decían: «Lo que pasa es que están borrachos.»
Enseguida el ápostol Pedro lleno del poder del Espíritu Santo predicó la Palabra con el mensaje del Evangelio, veamos los resultados: Hechos 2: 41 Así, pues, los que recibieron su mensaje fueron bautizados, y aquel día se unieron a la iglesia unas tres mil personas.
1.El Espíritu Santo es la fuente de poder de la vida cristiana. Nuestra relación con Dios depende totalmente de lo que Dios ha hecho por medio de Jesucristo, así también el poder de la vida cristiana proviene totalmente de Dios. Para poder vivir la vida cristiana que Dios desea, debemos obtener continuamente el poder de Dios, por medio del Espíritu Santo. Pero, ¿quién o qué es el Espíritu Santo y qué es lo que hace?
2.El Espíritu Santo es Dios. ”En efecto, ¿quién conoce los pensamientos del ser humano sino su propio espíritu que está en él? Así mismo, nadie conoce los pensamientos de Dios sino el Espíritu de Dios.12 Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo sino el Espíritu que procede de Dios, para que entendamos lo que por su gracia él nos ha concedido.” (1 Corintios 2:11-12)
3.Él vino a vivir en usted. “Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo.” (Romanos 8:9)
4.Él vino a convencer al mundo en cuanto al pecado y la justicia. “Y cuando él venga, convencerá al mundo de su error en cuanto al pecado, a la justicia y al juicio” (Juan 16:8)
5.Él vino a enseñarle la verdad. “Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, él los guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta sino que dirá sólo lo que oiga y les anunciará las cosas por venir.” (Juan 16:13)
6.El Espíritu Santo vino a glorificar a Cristo. Jesús dijo: “Él me glorificará porque tomará de lo mío y se lo dará a conocer a ustedes.” (Juan 16:14)
7.Él le confirma su relación con Dios. “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: “¡Abba! ¡Padre!” El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios.” (Romanos 8:14-16).
8.Él es la fuente de las cualidades cristiana en su vida. “En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio.” (Gálatas 5:22-23a)
A través del Espíritu Santo, Dios nos da a conocer a Jesucristo y nos persuade de pecado, de justicia y de juicio a los seres humanos; el imparte nueva vida a aquellos que ponen su fe en Jesucristo. Él mora permanentemente en todos los creyentes; y desde el mismo momento en que ocurre el nacimiento espiritual los bautiza para hacerlos miembros del Cuerpo de Cristo; y los sella como garantía de su salvación eterna. El Espíritu Santo da el poder para el crecimiento en santidad. También, según la soberana voluntad de Dios, el Espíritu Santo reparte a cada creyente diferentes dones espirituales para la edificación mutua, y para el servicio cristiano en general.
Que el Señor los bendiga ricamente.


